El auge del Third Party Funding impulsa una nueva dimensión financiera en los arbitrajes internacionales y en las disputas derivadas de operaciones corporativas
Durante años, los litigios y arbitrajes internacionales fueron percibidos por muchas empresas exclusivamente como un foco de riesgo y coste. Sin embargo, el crecimiento del denominado Third Party Funding está contribuyendo a transformar parcialmente esa lógica, especialmente en el ámbito de las disputas complejas derivadas de operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A).
La financiación de litigios por terceros consiste, de forma general, en que una entidad externa asume total o parcialmente los costes de un procedimiento judicial o arbitral a cambio de una eventual participación económica en caso de éxito. Aunque esta figura lleva años presente en mercados anglosajones, su utilización en arbitrajes internacionales y conflictos corporativos complejos ha ido adquiriendo una mayor relevancia en los últimos años.
El aumento de los costes en arbitrajes complejos
Las disputas vinculadas a operaciones de compraventa de empresas suelen implicar procedimientos especialmente complejos desde el punto de vista jurídico y económico. En muchos casos, intervienen contratos extensos, reclamaciones por incumplimiento de representaciones y garantías contractuales, análisis financieros sofisticados y actuaciones en distintas jurisdicciones.
A ello se suma el elevado coste que puede implicar un arbitraje internacional de este tipo. La duración de los procedimientos, la necesidad de contar con equipos especializados y la intervención de expertos económicos y periciales convierten estos conflictos en procedimientos de alta intensidad técnica y financiera.
En este contexto, la financiación externa aparece para determinadas compañías como una vía para gestionar el impacto económico asociado al procedimiento.
La externalización del riesgo procesal
Uno de los elementos más relevantes del Third Party Funding es la posibilidad de externalizar parte del riesgo financiero derivado del litigio o arbitraje. El financiador asume el coste del procedimiento y, en términos generales, también el riesgo económico de un eventual resultado desfavorable.
Este modelo puede facilitar que determinadas empresas afronten procedimientos arbitrales complejos sin necesidad de destinar recursos propios de forma inmediata al desarrollo completo del conflicto.
Además del componente estrictamente financiero, los procesos de financiación suelen ir acompañados de análisis previos sobre la viabilidad jurídica y económica de la reclamación. La evaluación del caso, la revisión documental, el análisis del daño reclamado y las posibilidades de ejecución futura forman parte habitual de este tipo de operaciones.
La creciente relevancia de la cuantificación del daño
En las disputas post M&A, uno de los aspectos que suele adquirir una importancia central es la cuantificación económica del daño. En este tipo de procedimientos no resulta suficiente acreditar únicamente la existencia de un incumplimiento contractual, sino que también es necesario determinar el alcance económico concreto derivado de dicho incumplimiento.
La diferencia entre el escenario previsto en la operación y la situación real del negocio tras el cierre suele convertirse en uno de los principales puntos de controversia. En consecuencia, la prueba pericial económica adquiere una relevancia significativa dentro del procedimiento arbitral.
La participación de expertos financieros y económicos resulta habitual en arbitrajes relacionados con valoración de empresas, pérdidas económicas o incumplimientos de representaciones y garantías contractuales.
Más allá del procedimiento arbitral
Otro de los elementos que ha ganado relevancia en este ámbito es la fase posterior al laudo arbitral. La obtención de una resolución favorable no implica necesariamente el final del conflicto, especialmente en procedimientos internacionales donde pueden surgir actuaciones vinculadas a la impugnación del laudo o a su ejecución en distintas jurisdicciones.
Por ello, en determinados casos, la estrategia financiera y procesal vinculada al arbitraje se extiende más allá de la propia tramitación del procedimiento.
Una tendencia en crecimiento en disputas corporativas
El crecimiento del Third Party Funding evidencia la creciente conexión entre el ámbito jurídico y el financiero en los conflictos empresariales complejos. El aumento de arbitrajes internacionales relacionados con operaciones corporativas, unido al elevado coste económico de estos procedimientos, está favoreciendo una mayor presencia de mecanismos de financiación externa en determinadas disputas.
En este contexto, desde ILIA ETL GLOBAL consideramos especialmente relevante la necesidad de abordar este tipo de procedimientos desde una perspectiva multidisciplinar, integrando análisis jurídico, financiero y estratégico en operaciones y conflictos de elevada complejidad técnica e internacional.
Artículo elaborado por nuestro compañero Mario García con la colaboración de Xavier Vilalta.
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