El origen: la reforma silenciosa del artículo 115 LGT
Todo gira en torno al artículo 115 de la Ley General Tributaria, reformado por la Ley 34/2015. Esta norma introdujo un principio que ha pasado desapercibido para muchos: la imprescriptibilidad de la comprobación. Traducido, esto significa que, aunque un ejercicio haya prescrito, Hacienda puede seguir escudriñándolo si lo que se descubra influye en ejercicios abiertos.
Y el Tribunal Supremo, en su sentencia de 11 de marzo de 2024, ha dicho: “sí, se puede”. Puede investigar, puede deducir consecuencias, puede modificar las bases imponibles actuales en función de lo que se descubra en el pasado. Aunque tú creías que aquello estaba cerrado… puede no estarlo.
¿Qué ha dicho el Supremo exactamente?
La Sala de lo Contencioso ha avalado esta práctica basándose en la necesidad de una tributación justa e íntegra. La sentencia afirma que Hacienda tiene derecho a investigar lo que considere necesario para determinar correctamente las obligaciones fiscales de ejercicios no prescritos.
No se trata, dicen, de liquidar el ejercicio antiguo, sino de garantizar que el actual se calcula bien. Suena razonable… hasta que uno recuerda que las pruebas de hace 15 años quizás ya no existen, y que enfrentarse a una inspección de hechos tan lejanos puede ser un verdadero calvario.
El magistrado Francisco José Navarro Sanchís ha emitido un voto particular en el que, aunque se adhiere al fallo, lanza una seria advertencia: esta interpretación puede “avasallar el derecho de defensa” y generar un “desorden jurídico” de proporciones considerables.
¿Qué implica para ti o tu empresa?
- No hay fecha segura: si una operación antigua genera efectos fiscales hoy, puede ser inspeccionada. La tranquilidad que daba la prescripción se debilita.
- Debes conservar documentación durante más tiempo: lo que antes bastaba con guardar 4 años, ahora podría requerir el doble… o más.
- Se abren nuevas vías para que Hacienda cuestione deducciones, bases negativas y operaciones empresariales pasadas que hoy tengan algún impacto.
- El derecho de defensa se complica: cuanto más antiguo el hecho, más difícil justificarlo.
¿Cómo actuar ante esta nueva realidad?
En un contexto de fiscalización cada vez más agresiva, es fundamental anticiparse. La seguridad fiscal de tu empresa no puede depender de interpretaciones cambiantes ni de doctrinas retroactivas. Y aquí es donde entramos nosotros.
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