El Banco de España considera que el aumento del gasto en defensa “debería de ser positivo” para el crecimiento económico, si bien no ha incorporado el posible impacto de los aranceles en sus cálculos. Asimismo, prevé que el déficit alcance el 3,4% a cierre de 2024, un nivel superior a las exigencias de Bruselas.

Revisión al alza del PIB y entorno internacional

El Banco de España ha incrementado en dos décimas su estimación de crecimiento para el Producto Interior Bruto (PIB), pasando del 2,5% al 2,7%. Mantiene, además, sin cambios sus proyecciones para 2026 y 2027, situándolas en el 1,9% y el 1,7%, respectivamente. En su último informe, el organismo que dirige José Luis Escrivá señala que, pese a la coyuntura internacional “incierta y compleja”, la economía española continúa sorprendiendo al alza con un crecimiento “robusto”.

No obstante, estas previsiones no contemplan de manera explícita el posible impacto del incremento de aranceles en Estados Unidos —a las importaciones procedentes de México, Canadá y la UE— ni la hipotética flexibilización de las reglas fiscales europeas para elevar el gasto en defensa. Ángel Gavilán, director general de Economía del Banco de España, destaca que la política arancelaria podría tener un efecto negativo en la actividad y positivo en la inflación, aunque con un alcance algo menor en España que en el conjunto de la UE. Con todo, el Banco de España ha optado por elevar su previsión de crecimiento para 2025 hasta el 2,7%, por encima del 2,6% que maneja el Gobierno, aunque avisa de una ligera desaceleración en los próximos trimestres.

Demanda interna, proyecciones externas e inflación

La autoridad monetaria indica que los indicadores más recientes apuntan a que la actividad económica española crecerá a un ritmo “robusto” en el primer trimestre de este año —entre el 0,6% y el 0,7% en tasa intertrimestral—, si bien se prevé una desaceleración gradual en los trimestres sucesivos. Según sus cálculos, el avance del PIB entre 2025 y 2027 se basará en el impulso de la demanda interna, con el consumo privado como principal motor, mientras el consumo público moderará su aportación. La formación bruta de capital también ganará peso en el crecimiento.

En cambio, se espera que la contribución de la demanda exterior neta resulte ligeramente negativa, entre otras razones por la paulatina desaceleración de la llegada de turistas internacionales, aunque manteniendo tasas de crecimiento todavía considerables. En cuanto a precios, el Banco de España revisa al alza la inflación general para 2025, del 2,1% al 2,5%, a raíz de unos mayores costes energéticos. La inflación subyacente, sin embargo, se reduce del 2,3% al 2,2% en ese mismo ejercicio, mientras que para 2026 y 2027 se mantienen las previsiones de inflación general en el 1,7% y el 2,4%, respectivamente, pese a ligeros ajustes compensados en energía y subyacente.

Empleo, déficit y reglas fiscales

En el mercado laboral, el Banco de España proyecta que la creación de empleo se extienda hasta 2027, pero con un ritmo decreciente: tras el 3% y el 2,2% previstos para 2023 y 2024, respectivamente, el empleo aumentaría un 1,9% en 2025 y moderaría su crecimiento al 1,2% en 2026 y al 1% en 2027. Esta evolución, inferior a la del PIB, implicaría un repunte de la productividad por ocupado. Paralelamente, la tasa de paro descendería de forma algo más pausada: desde el 10,8% previsto para 2025 hasta el 10% en 2026 y el 9,5% en 2027.

El organismo mantiene su previsión de que el déficit público podría cerrar 2024 en torno al 3,4% del PIB, por encima del 3% estimado tanto por Bruselas como por el Gobierno. Calcula, además, que el déficit bajaría hasta el 2,8% en 2025 y se situaría en el 2,6% en 2026 y 2027, lo que representa una revisión a la baja de una décima con respecto a las previsiones de diciembre. El retroceso en el saldo negativo se explicaría fundamentalmente por la progresiva desaparición de medidas temporales relacionadas con la crisis energética y por la finalización de ciertos gastos extraordinarios.

En cuanto a las reglas fiscales europeas, el Banco de España advierte de que el crecimiento del gasto computable neto (4,5% en 2025, 4,1% en 2026 y 3,8% en 2027) superaría los techos comprometidos en el Plan Fiscal Estructural a Medio Plazo (3,7%, 3,5% y 3,2%, respectivamente). Parte de esta desviación está vinculada con la prolongación de la subvención al transporte público y la retirada del gravamen a empresas energéticas, así como con la revisión al alza de la inflación, que repercutirá en mayores gastos en pensiones.

Tensiones comerciales y gasto en defensa

Por último, el Banco de España subraya la importancia de vigilar la evolución de las tensiones comerciales y geopolíticas, así como el comportamiento del gasto en defensa en el marco comunitario y su posible incidencia en la economía española. También destaca la necesidad de monitorear la resistencia del crecimiento económico de España frente a la evolución más débil de algunos de sus principales socios comerciales, como Francia y Alemania, y a la dinámica menos favorable de la inversión privada.

Fuente: EuropaPress

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